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El audiolibro explota en España

La cálida, casi hipnótica voz de Leonor Watling, que lee las primeras palabras de Harry Potter y la piedra filosofal, no es la única voz conocida que narra historias: la llegada de las plataformas de podcast y su crecimiento durante la pandemia han provocado un auge del audiolibro en España. Aunque hay libros y libros. Y retos y retos. Watling, actriz y cantante, se enfrentó al desafío de poner voz para la plataforma Audible a toda la saga creada por J. K. Rowling. Casi 3.500 páginas que, en jornadas de cuatro horas al día, cuatro días a la semana, le llevó (parón por anginas mediante) casi un año. Un ritmo de trabajo muy distinto a su ritmo habitual, al que Watling se enfrentó “con mucha inconsciencia e inseguridad”, confiesa entre risas en conversación telefónica. “Disfruto mucho de los audiolibros, sobre todo en las giras [de su grupo, Marlango] cuando ya no puedo escuchar más música”, explica. “Pero hacer esto ha sido todo un reto”. El último libro de la saga, Harry Potter and The cursed child, lo terminaron de grabar el pasado diciembre. A pesar de la paliza, no se arrepiente. “Es duro, es un esfuerzo enorme”, se sincera. “Pero es uno de los trabajos más bonitos que he hecho nunca”.

 

“Antes de la pandemia el mercado del podcast venía creciendo mucho. Los últimos datos indicaban que el 40% de los españoles consumían alguno al mes. Y claro, la pandemia ha apuntalado ese crecimiento”, asegura Juan Baixeras, gerente de Audible en España. 

 

España es, de hecho, uno de los cinco países en consumo per cápita de audios, y durante el último año, empujado por el aumento del ocio digital propiciado por las cuarentenas, ese consumo se ha disparado un 38% más. Se estima que en el mundo hay ya 1.000 millones de oyentes de podcast, y los audiolibros son una parte fundamental de ese sector. Un sector, el del audiolibro, más desarrollado en países como Francia o EEUU, pero que a España va llegando de forma inevitable.

 

Para Baixeras, el grado de madurez del país en temas de audio va en función de los servicios disponibles. En Estados Unidos los audiolibros son populares desde hace más de 25 años, con casetes consumidos principalmente en el coche; en Alemania, desde hace más de 15 años los cuentos infantiles se consumen de forma masiva en audiolibro; Inglaterra o Francia también tienen mayor tradición que España. “Hace tres o cuatro años, en España había poco mercado”, contextualiza Baixeras. En octubre de 2020 y tras dos años de trabajo previo, llegó Audible, que cuenta con unos 90.000 audiolibros, 10.000 de los cuales son en español. Las cifras se han disparado desde entonces: solo esa plataforma produce unos 1.000 audiolibros nuevos al año. Aunque el desembarco de Audible, que pertenece a Amazon, ha sido el más sonado (campañas publicitarias con los rostros más conocidos), lo cierto es que la lista de plataformas de audiolibros y podcast no para de crecer: Storytel, Librivox, Podimo, Ivoox… la llegada y el crecimiento de todas ellas en un periodo muy corto de tiempo constata el creciente interés por parte de los oyentes y consumidores.

 

Y ahí es donde entran las voces conocidas. Los actores de primer nivel, como Watling. “Por un lado”, explica Baixeras, “los audiolibros acompañan a la comunidad creativa española. Actores, estudios, es un mercado potente”. “Por otro, las voces famosas ayudan a ampliar la categoría del audiolibro a nivel social. La gente entiende que están narrados por voces reconocibles, y hay más confianza. Es un enorme valor añadido para la audiencia, poder escucharles mientras pasean, corren, van en autobús”. Además de Harry Potter, otros de los grandes éxitos de Audible con actores y famosos son Drácula, con la voz de José Coronado, o Mujer de frontera, narrado por Alba Flores, cuya salida se produjo el pasado Día de la Mujer. Y hay muchísimos más: Alicia en el país de las maravillas, con Michelle Jenner; The Sandman, con Carlos Bardem; Los juegos del hambre, con Paula Iwasaki… todos ellos contribuyen al mercado del audiolibro en español, que ya supone 15 millones de auros al año, según el último informe del agregador de ebooks y audiolibros Bookwire.

“Al final de la jornada no puedes ni juntar la p con la a. Son cuatro horas de concentración plena, es duro, un esfuerzo enorme. Pero es muy reconfortante”, confiesa Watling. “Además, ¡que te paguen por leer es lo más maravilloso del mundo!”.

 

“Tengo elasticidad en la voz, pero ha sido un reto mayúsculo. Hay voces que puedes hacer un ratito, pero mucho tiempo te destrozan la garganta”. Watling no exagera. La saga de Harry Potter implica lidiar con más de 130 personajes. “Yo trabajo con la voz, entiendo la relación con el micrófono, conozco mi instrumento. Pero de repente, en un trabajo tan ingente, descubría problemas que nunca había tenido. Molestias en el cuello, la mandíbula… un día de repente vi que la lengua me iba grande”, bromea. Vete a tomar un café. Estira la espalda. Ojo con el paladar. A lo largo de la grabación, Watling recibía consejos de los expertos en el mundo de la voz. También para encarar los diferentes personajes. “Quería huir de la voz de doblaje”, cuenta. “Hay algunos que tienes muy claros, pero otros no. No es lo mismo un protagonista que alguien que sale una sola vez. Al final son pequeños cambios en la voz, en el tempo, los que concretan las diferentes personalidades”, confiesa la actriz, que recalca que un audiolibro no es algo que haga un actor solo delante de un micrófono, y que no deja de elogiar a la directora de grabación, Gloria Tarridas, y a su técnico, Adrián Velasco. Porque la gente que hay detrás, esa “comunidad creativa” a la que hacía referencia Baixeras, implica a técnicos, asistentes, estudios, las propias editoriales de los libros… todos forman parte de este ecosistema en expansión.

 

“Yo había hecho doblaje, pero en realidad no tiene nada que ver con poner voz a un libro”, cuenta al otro lado del teléfono Eduardo Noriega. El actor es otra de las estrellas que pronto se unirá al catálogo de audiolibros de Audible, poniendo voz a El retrato de Dorian Grey, de Oscar Wilde.

 

“Hay una dificultad técnica altísima: controlar a cada segundo el tono, el tempo, la intensidad, hacer un continuo que sea coherente”, explica Noriega. “Lo más agotador es la concentración. La exigencia máxima, dar el 100% el tiempo que estás trabajando. Por eso son solo cuatro horas, porque a partir de ahí, se nota el bajón”. Sin embargo, él también está muy orgulloso del resultado: “Es una satisfacción tremenda cuando vas cogiendo confianza, cuando los personajes se apoderan del tempo y todo fluye”. Personajes que, en su caso, no son tantos como en Harry Potter. “Me parecía muy osado hacer voces”, explica Noriega, que habla de que en un trabajo como el de Watling, con cientos de personajes, es distinto, hay otra dinámica narrativa. Pero en su caso, con un puñado pequeño de personajes recurrentes, “a veces basta cambiar un poco el tono, o el tempo, hablar un instante más despacio, para que determinado personaje coja un color específico”.

 

La plataforma le propuso tres posibles libros. ¿Por qué escogió el libro sobre Dorian Grey? “Pues en primer lugar porque Oscar Wilde escribe muy bien, aunque eso implica muchas veces una concentración extra para encarar las frases, muchas veces largas y subordinadas”, explica. “Pero sobre todo lo escogí por el tema del narcisismo que trata. Veo un reflejo muy claro con el mundo de hoy, con la omnipresencia de las redes sociales. Me parece un texto muy actual”, confiesa Noriega. Es precisamente en el prefacio de El retrato de Dorian Grey donde Oscar Wilde alumbró una de sus mejores sentencias: “Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte”. No hay mejor frase para celebrar a los artistas ocultos que, ahora con su voz, nos ayudan a acercarnos al arte.

 

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