José Manuel Otero, referente del periodismo andaluz

Miembro de la Asociación para el Progreso de la Comunicación-APC, el periodista deja una enorme huella de prestigio profesional y cariño personal. Fue uno de los profesionales más destacados, entregados y queridos durante más de 30 años, hasta convertirse en un maestro para varias generaciones de periodistas andaluces.

29/05/2013


La Isla despide a José Manuel Otero, referente del periodismo andaluz

La Voz de Cádiz, 29.05.13. El periodismo andaluz despidió ayer en su ciudad natal de San Fernando a uno de sus mejores representantes, José Manuel Otero Bada, que falleció en la tarde del lunes, en Sevilla, a los 54 años tras meses de pelea con una cruel enfermedad, detectada a finales del verano pasado en pleno ejercicio de su actividad como redactor-jefe en la redacción hispalense de ABC.

Nacido en La Isla de León en 1958, se licenció en Periodismo en la Universidad de Navarra a comienzos de los años 80 y muy poco después, a mediados de esa década, comenzó a ejercer como informador en el 'Diario de Cádiz', su cuna profesional. Toda su carrera, de hecho, ha estado pivotada entre ese periódico y la cabecera sevillana. En 'Diario de Cádiz' pasó con diferentes funciones por secciones como Deportes, Provincia, Nacional y Local. En noviembre de 2000 arrancó la delegación de ABC en Jerez con José Manuel Otero como máximo responsable. Lideró la edición jerezana del periódico hasta que en 2003 se incorporó a ABC de Sevilla como redactor jefe y responsable de Continuidad. En este diario compaginaba esa labor con sus artículos de crítica televisiva, una sección llamada 'Rayos Catódicos' que daba lustre a las páginas finales del diario una vez por semana.

José Manuel Otero deja viuda, Pepi Núñez, y un hijo, Alberto, que también estudia Periodismo, en este caso en la Universidad Hispalense.

Periodista de vocación, dedicación y talento, curtido durante años en todas las suertes de la profesión, era una referencia tanto para ABC como para los numerosos periodistas andaluces que durante las últimas horas han mostrado sus condolencias por teléfono y, especialmente, a través de las redes sociales.

El Tanatorio del Polígono de Fadricas fue escenario a las cinco y media de la tarde de ayer de un responso antes de recibir cristiana sepultura en el cementerio de San Fernando.

A la ceremonia que se celebró en la capilla del recinto funerario isleño acudieron, para respaldar y acompañar a toda su familia, decenasde compañeros, actuales y antiguos, tanto de ABC como de 'Diario de Cádiz', lo que muestra la enorme huella de prestigio profesional y cariño personal que deja en ambos periódicos, en los que fue uno de los profesionales más destacados, entregados y queridos durante más de 30 años, hasta convertirse en un maestro para varias generaciones de periodistas andaluces. Descanse en paz.



Periodista de una vez

ABC, 28/05/2013. Por Javier Rubio. MAL haya la suerte maldita del día de ayer. Mal haya la tarde traicionera que desplegó su sombra funesta como alas de murciélago para arrebatarnos a un compañero de la redacción. Mal haya la noche larga en que nos deja sumidos la marcha de José Manuel Otero, periodista de una pieza, redactor jefe de la vieja escuela, meticuloso cronista de la realidad, que dejó inacabada la última columna que llevaba su firma, la de su propia vida ayer mismo.

Otero Bada era uno de esos tipos genuinos que da este oficio puñetero al que nos entregamos como se entregó él: hasta que fallan las fuerzas y un diagnóstico maldito te deja en la cuneta unos cuantos de meses.

Un periodista de una vez, escrupuloso con lo que escribía, minucioso con el detalle y con un inconfundible olfato para rastrear las noticias por muy enterradas que pudieran parecer a simple vista. Se andaba con pies de plomo, como aconsejaba el cargo en el que desempeñó sus últimas jornadas, uno de esos puestos en los que hace falta inteligencia crítica y amplitud de miras para subordinar el criterio propio en aras del ejemplar por el que a la mañana siguiente los lectores van a ir al quiosco a renovar su compromiso con quienes lo hacen.

Él lo hacía, además, de noche, en ese horario tan de papel en el que lo terriblemente difícil es mantener la calma, templar los ánimos y tener una respuesta preparada para cada pregunta que surge. En los periódicos, esa vieja ocupación que amamos casi por encima de todas las cosas, la gente de la noche es especial. Y cumple trienios multiplicados. José Manuel pasó sus últimos tiempos en esa tarea, compaginada con la de darle forma, ordenar y matizar el trabajo de los demás.

El primer día que nos cruzamos –nunca imaginé que el verbo fuera a cobrar el significado especial que ahora tiene– en la redacción, no nos hicieron falta muchas palabras para sintonizar. Ahora siento que esa sintonía duró demasiado poco, que un inoportuno desvanecimiento se lo llevó al hospital antes casi de que me pusiera al día de todo lo que uno tenía que aprender de su maestría.

Me parece que con Otero hemos empezado a morir un poco todos los que hacemos a diario este periódico porque en su aplomo y en su laboriosidad estaba depositada gran parte de la experiencia de esta casa. En una hora a su lado se aprendía más que en una jornada entera. Lo sabía él, lo sabían los redactores que acudían a él, lo sabían los becarios que lo tenían de referencia y lo supe en cuanto me puse a su lado a aprender cómo había que hacer aquí las cosas. Poco tiempo, caray, porque la maldita enfermedad lo despegó de su silla un día y a la jornada siguiente ya estaba llamando para que en el cuadrante de los turnos no se quedara sin cubrir su baja.

Maldita sea la hora en que se nos ha ido un periodista de una vez.

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En la muerte de José Manuel Otero

ABC, 28/05/2013. Por Álvaro Ybarra Pacheco, director de abc de sevilla. Escribo estas líneas apresuradas aún aturdido por el golpe seco de la muerte de José Manuel, no por esperada menos dura. Teníamos aproximadamente la misma edad y una visión compartida sobre muchos aspectos del periodismo y de la vida. Le traje en el año 2000 a ABC desde el Diario de Cádiz, donde había sentado plaza de excelente profesional.

Tuvo que trasladar a su familia a Sevilla al no cuajar los proyectos que teníamos entonces planeados en la provincia gaditana. Muchas veces me he preguntado si no hice otra cosa que complicarle la existencia al sacarle de la Isla de San Fernando, donde vivía rodeado de familiares y amigos y era tan apreciado. Pero en apenas unos meses se convirtió en uno de los pilares de la Redacción de ABC de Sevilla. Su capacidad de organización, su temple profesional y su buen criterio fueron muchas noches una garantía para el periódico.

Hombre de fe, tenía en el amor a su familia y a su profesión sus dos principales ocupaciones, aunque le quedaba tiempo para implicarse de lleno en todas aquellas causas que entendía como justas, le convinieran o no.

Desde que después de verano se fue agravando lo que había empezado como un susto, el tiempo ha corrido demasiado rápido. Parece que fue ayer tu primer ingreso en el hospital. Luego vinieron las operaciones y los tratamientos que soportaste con estoicismo ayudado por la entereza ejemplar de tu mujer, Pepi, y de tu hijo Alberto, de quien todos me hacen elogios por su temprana madurez y su cariñoso aliento.

Te hemos echado de menos en la Redacción a lo largo de estos meses. Sé que tu última ilusión, la que te mantenía amarrado a la vida, era regresar al periódico, cuanto antes mejor. No pudo ser. Pero tu memoria ha dejado ya para siempre una honda huella entre todos los que hemos sido tus compañeros. Descansa en paz, José Manuel, amigo.

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ABC, 28/05/2013. El periodista gaditano José Manuel Otero Bada falleció en la tarde de ayer en Sevilla a los 54 años tras meses de pelea con una cruel enfermedad, detectada a finales del verano pasado en pleno ejercicio de su actividad. Al pie del cañón, donde siempre quiso estar aun cuando la salud comenzó a traicionarle. Nacido en San Fernando en 1958, se licenció en Periodismo en la Universidad de Navarra a comienzos de los años 80 y muy poco después, a mediados de esa década, comenzó a ejercer como informador en el «Diario de Cádiz», su cuna profesional. Toda su carrera, de hecho, ha estado pivotada entre ese periódico y ABC.

En el decano de la prensa andaluza estuvo al cargo de Deportes y del suplemento deportivo del fin de semana, de la jefatura de Provincia, de Nacional y después fue redactor jefe de Local, momento en que fichó por ABC. El 30 de noviembre de 2000 arrancó la delegación de ABC en Jerez de la Frontera con él como máximo responsable. Lideró la edición jerezana del periódico hasta que en 2003 se incorporó a ABC de Sevilla como redactor jefe y responsable de Continuidad. En este diario compaginaba esa labor con sus artículos de crítica televisiva, aquellos «Rayos catódicos» que daban lustre a las páginas finales del diario una vez por semana.

Aficionado al fútbol, madridista y orgulloso de su tierra gaditana, José Manuel Otero deja viuda, Pepi Núñez, y un hijo, Alberto, que, como hizo él, también estudia Periodismo, en este caso en la Universidad Hispalense. Periodista de raza, curtido durante años en las más diversas secciones, era una referencia tanto para quienes hacemos ABC como para los numerosos periodistas andaluces que ayer mostraron sus condolencias por teléfono y especialmente a través de las redes sociales en cuanto se conoció la triste noticia. El propio Otero defendió a capa y espada la dignidad de la profesión periodística ante todos los que se acercaban a escucharle e incluso en las mismas redes sociales. Su último comentario en Twitter, ya sometido a un duro tratamiento, fue, de hecho, para informar de la oferta de una plaza para un puesto de técnico de comunicación en el Ayuntamiento de Cádiz.

Esta tarde, a las cinco y media, se celebrará un responso en el tanatorio de su localidad natal, San Fernando, en cuyo cementerio recibirá a continuación cristiana sepultura. Junto a su Atlántico. Descanse en paz.

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Diario de Cádiz, 28/05/2013. Ayer a media tarde falleció en Sevilla, donde vivió durante los doce últimos años, el periodista José Manuel Otero Bada, nacido en San Fernando hace 54 años, y que había desempeñado sucesivamente las labores de redactor, jefe de sección y redactor jefe en Diario de Cádiz. Estaba casado con Pepi Núñez y tenía un hijo, Alberto. En la última etapa de su carrera profesional fue director de Abc de Jerez y redactor jefe en Abc de Sevilla.

José Manuel Otero se formó en esta casa. A ella llegó con poco más de 21 años y recién licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Venía lleno del ímpetu y el rigor profesional que le acompañarían durante todo el desarrollo de su labor y que compartía con una generación de jóvenes periodistas que la empresa incorporó a principios de los años ochenta, y que contribuyeron con su profesionalidad a la expansión del periódico en aquellos años.

Nacido en San Fernando, cursó sus estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra, donde obtuvo la licenciatura en 1981. Inmediatamente entró a trabajar en Diario de Cádiz como redactor, desarrollando su labor en las secciones de Provincia, Deportes y Local. En mayo de 1984 fue nombrado jefe de sección y en septiembre de 1989 empezó a ejercer como redactor jefe. En ese periodo también coordinó el suplemento dominical del Diario.

Fue en mayo de 2000 cuando fue llamado para asumir la dirección de la nueva edición de Abc en Jerez, periódico a cuyo frente estuvo un año y medio, hasta que pasó a ejercer la jefatura de Redacción en el Abc de Sevilla. En ese puesto le sorprendió hace unos meses la grave enfermedad que ha acabado con su vida. José Manuel Otero será enterrado hoy en el Cementerio de San Fernando, después del responso que se oficiará en su memoria a las cinco y media de la tarde en el Tanatorio de la ciudad, en el polígono de Fadricas.

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Con la venia: Ha muerto José Manuel Otero

Por Fernando Santiago Muñoz. El periodista de San Fernando José Manuel Otero ha muerto esta tarde en Sevilla. Era redactor jefe de ABC donde trabajaba desde hace 10 años. Durante mucho tiempo fue redactor de Diario de Cádiz ocupando diversos puestos de responsabilidad en su redacción. Persona de profundas convicciones religiosas era un periodista meticuloso y preciso, una persona honesta y un gran compañero,muy querido en la profesión. Casualmente la última vez que estuve con él fue en el décimo aniversario de la muerte de Antonio Rivera, el pasado mes de septiembre. Sus restos han sido trasladados al tanatorio de San Fernando. Desde aquí un abrazo a su familia. Descanse en paz. Una gran pérdida para el periodismo andaluz.



José Manuel Otero, en noviembre de 2011, participando en una de las jornadas profesionales que organiza la APC.